CAMPECHE
El Gran Imperio
La cultura maya, este “Gran Imperio” que floreció en América mientras Europa languidecía en el oscurantismo y que logro sobrevivir seis veces más que el imperio romano, ocupó una vasta región de más de 300,000 kilómetros cuadrados que abarcan no solamente el sureste mexicano sino también los países centroamericanos de Belice, Guatemala y parte del Salvador y Honduras. Toda la región maya de la península yucateca y de la costa del pacífico mexicano, así como de Belice recibieron la influencia determinante de los olmecas, quienes ya se habían acercado culturalmente a estas áreas en busca de obsidiana y jade. Es en el período preclásico cuando se comienzan a construir las primeras ciudades-estado como Calakmul, Edzná, Cobá y Dzibanché, probablemente de los zapotecas reciben las primeras nociones sobre calendarios y el ceremonial del juego de pelota.
Lo que si es indudable que de los olmecas recibieron el conocimiento del cero que les permitió el desarrollo de la matemática y la astronomía a niveles aun no alcanzados en el Viejo Mundo.
El crecimiento de ciudades-estado permitió gran domino y poderío sobre otros pueblos. Durante el periodo clásico se desarrollaron grandes centros ceremoniales como Tikal, Calakmul y Palenque. A partir del Siglo VI d.C. los mayas constituyen una cultura totalmente autóctona con características y desarrollos culturales propios. A pesar de su aparente homogeneidad cultural, los estilos arquitectónicos, artísticos y las lenguas de los diferentes grupos mayas son muy diversos. Con esto, las artes y las ciencias nacen dispersas en diferentes áreas y no es sino hasta el clásico cuando todos los conocimientos adquiridos se ponen a disposición común de toda la cultura maya y son utilizados de manera conjunta.
Contaban con un complejo lenguaje logosilábico, era una escritura jeroglífica, donde los símbolos formaban palabras o frases completas. La escritura, la interpretación y lectura estaba reservada para la clase dominante y para los sacerdotes. Estos privilegiados residían en los centros religiosos mientras los esclavos y campesinos residían a los alrededores. La base de su economía era la agricultura. El cacao fue un cultivo sumamente importante incluso fue utilizado como moneda.
Los conocimientos alcanzados en matemática y astronomía son parte del misterio que aun los envuelve. Contaban con una precisión asombrosa para la ubicación de los astros y su desplazamiento a través del tiempo y del espacio, la precisión para la predicción de eclipses solares y lunares siguen sorprendiendo a los investigadores. El trayecto de Venus, la estrella matutina y vespertina, era sencillamente asombrosa con solo 14 segundos de error a lo largo del año. Eran los hijos del tiempo, vivían obsesionados con su precisión. Hacían conteos de ciclos de 52 años que les permitía una repetida cuenta generacional sobre la cual regían a toda su población. Poseían dos calendarios, el solar o Haab de 365 días, y un calendario Ritual de 260 días llamado Tzolkín, ambos se conjugaban en una cuenta de "cómputo largo". Su sistema matemático era vigesimal basado en cuentas de 20, ademas del cero.
En su cosmogonía, el universo maya está representado por la Ceiba, árbol cósmico cuyas ramas se acercan al cielo dividido en 13 capas, marcando un punto de contacto del hombre con los dioses, en el centro de su tronco estaba la tierra donde residía la humanidad y sus raíces penetran el suelo para llegar al mundo subterráneo o Xibalba dividido en 9 capas, donde moran los Señores de la Noche.
Las construcciones mayas están básicamente hechas en madera para los dinteles y piedra para el cuerpo de las grandes pirámides, moles de piedra apiladas en religiosa armonía que se elevaban cada vez más al cielo logrando alturas impresionantes como las de Calakmul que rebasa los 50 metros sobresaliendo por encima de la espesa vegetación de la Reserva de la Biosfera, Patrimonio Cultural de la Humanidad. Otros elementos utilizados fueron las calizas, mármol y areniscas para formar estucos y acabados artísticos como los de Balamkú y los mascarones de Edzná. A estas construcciones se sumaban los juegos de pelota, las calzadas o Sacbés (caminos blancos) que unían grandes ciudades, las fortificaciones y los temazcales. Los acabados artísticos no solo estaban por fuera de las pirámides donde generalmente abundaba el estucado y el color rojo, sino también se encontraban en el interior de las pirámides incluso en cámaras secretas similares a las construidas por los egipcios.
El declive de esta civilización es también un misterio para las ciencias, probablemente las revoluciones sociales o las catástrofes naturales provocaron este decaimiento. A pesar de sus asombrosos avances arquitectónicos basados en su religiosidad, abandonaron sus ciudades para crear nuevas asentamiento regidos por cacicazgos, esta fue la estructura social que encontraron los españoles en sus primeros contactos con los mayas de la península yucateca. La única fortaleza que sobrevivió casi hasta la llegada de los españoles fue la ciudad maya-tolteca de Mayapán, la que fuera revitalizada con la llegada de Topiltzin Quetzalcóatl o Kukulcán a la península yucateca.



