CAMPECHE

La Colonia


En 1492 Cristóbal Colón descubre América, desde la nueva ciudad española de la Habana nuevos sueños de conquista se perfilaban por el caribe en busca de riquezas. Tres navíos y 113 hombre comandados por Francisco Hernández de Córdoba izaron velas en 1517 rumbo a una nueva isla, quizá la mayor de todas las de la región. Rodean con desventura la península de Yucatán, una amenaza los ahuyenta del cacicazgo de Ah-Kim-Pech teniendo la peor y mas sangrientas de sus derrotas en la costa del actual Champotón. Los siguientes intentos en 1518 y 1531 también fueron amargos.

A finales de 1540 la estafeta estaba en manos de “Francisco de Montejo y León “El Mozo”; la victoria le permitió fundar la Villa de San Francisco de Campeche. Nuevas leyes, nuevo idioma y una nueva religión fueron impuestas. Una picota marcaba la traza de la nueva población. De canto y cal se levantaban casonas y templos católicos, se cultivaba caña de azúcar y se criaba ganado, los indígenas aprendían nuevos oficios y nuevas reglas. La Villa creció y por su puerto de altura entraban y salían riquezas. La prosperidad del Puerto de San Francisco de Campeche era pujante.

En medio de la apacible vida porteña, Francis Drake, el Dragón del Mar, despertó el temor del primer ataque pirata, el que se llevara a cabo en 1597 en manos del corsario William Parker. En 1633 Diego el Mulato y Pie Palo dejaron una estela de desgracia, a ellos les siguieron otros tantos corsarios, bucaneros y filibusteros. Almas con sed de sangre y de riqueza. En 1865 Lorencillo ataca por segunda ocasión la Villa dejando una imborrable huella de sangre y coraje en sus pobladores. Por más de cien años las iglesias y conventos se convirtieron en refugios y sus calles en escenario de desgracia.


Después de este devastador ataque la Villa comienza a amurallarse y fortificarse, ocho baluartes y gruesas murallas de más de 6 metros de altura habían sido levantados tal como el ingeniero militar Don Martín de la Torre, lo había proyectado antes de su muerte. El baluarte de San Carlos es el primero en comenzar a construirse, el de Santa Rosa el primero en concluirse y el de Santiago el último, deteniendo así la piratería. Por todas estas luchas encarnizadas y por su lealtad, la Villa recibe el Titulo de Ciudad el 1 de octubre de 1777 y es honrada con unos de los escudos más bellos de la época.

En el ocaso del siglo XVIII, nuevas fortificaciones fueron construidas para defender la soberanía de una nueva nación que comenzaba a forjarse a base de luchas independentistas; y desde estratégicos cerros dos reductos, auxiliados por pequeñas baterías de costa duermen con la brisa del mar trocando el pasado en leyenda.

Consumada la independencia de México iniciada en 1810, Campeche decide su soberanía peninsular lográndola en 1863 para convirtirse en una nueva entidad federativa del México independiente.