BALUARTE DE SAN CARLOS
Museo de la Ciudad
Cómo llegar
Se localiza al inicio de la calle 8, entre la calle 65 y 63 del centro histórico de Campeche. Como punto de referencia podemos mencionar el edificio del INEGI (antes Hacienda) que se encuentra enfrente, y la Fuente del Progreso que se encuentra a un costado.
Historia del Museo
El Baluarte de San Carlos donde actualmente alberga el museo de la ciudad, recibe su nombre en honor al Rey Carlos II de España, sustituyendo al de “Fuerte de San Carlos”, apelativo con que años antes había sido reinaugurado el Bonete, después de ser restaurado en 1576.
La fortificación se sitúa en el costado noroeste del recinto amurallado y tiene una superficie de 1,549.21 metros cuadrados. Su distancia en relación con el Baluarte de la Soledad es de 258 m., que es la longitud de la cortina de muralla que los unía. Su construcción fue de las primeras debido a la necesidad de defender el lado de mar, sobre todo la costa de San Román, la más vulnerable por la facilidad de desembarco en sus playas, al igual que las de Lerma.
El baluarte contaba originalmente con una rampa por la que se accedía a su puerta, la cual salía perpendicular a su frente; sin embargo, a fines del siglo XVIII o principios del XIX fue demolido ya que representaba un obstáculo a la vialidad de la calle ocho, incluso, la plazoleta que se forma todavía en la manzana de enfrente es producto de esta desaparecida rampa, la cual fue reubicada a lo largo de su frente.
Los cuartos con que cuenta San Carlos, aún existentes, se usaban según el Ing. Juan de Dios González en 1766 como... “ cuerpo de guardia con reducido cuartel, sin ventana ni ventilación, un cuarto que es prisión y un silo (depósito de comestibles, granos generalmente) debajo de tierra, prisión muy segura y rigurosa...”.
Con el paso del tiempo, San Carlos sufre algunos deterioros, por lo que en 1739 se le hicieron las reparaciones necesarias, aunque no muy eficientes, ya que el Alcalde Medrano, encargado de la obra, fue criticado de que al llevarlas a cabo, la artillería no tenía la correspondiente retirada y el terraplén había sido tan mal arreglado, que a la primera prueba se había hundido.
En 1840, al ser atacada la plaza por los revolucionarios del entonces Departamento de Yucatán, este baluarte tomó parte activa en la defensa. Al perder su uso militar a fines del siglo XIX, fue alojamiento de tropas, uso que todavía conservaba ya entrado el siglo XX, a pesar de lo mal acondicionado y el estado ruinoso en que se encontraban muchos de sus departamentos.
El Baluarte de San Carlos ha tenido diversos usos posteriormente: museo, oficina de turismo, sala de exposiciones, local de venta de artesanías, centro de información turística y por último, museo de la ciudad.
Descripción
El acceso al Baluarte de San Carlos es a través de una pronunciada rampa por la que se llega a su portón original, hecho de madera de jabín, que sirve de entrada al baluarte. En su interior existe otra rampa que sirve de acceso a la explanada o terraplén (planta alta) la cual esta dotada de almenas y garitones en sus vértices, y en uno de ellos hay un pequeño campanario. La explanada, en la parte superior, es de piedra sillería (piedra tallada y cortada), así como los merlones y banquetas en una cara y en sus flancos. De sus cuartos, de forma abovedada, algunos han perdido su techo de viguería de madera, y puede verse aún una especie de sótano con una abertura cubierta por una losa, al que llamaron “purguero”, en el que se dice encerraban a los presos.



